viernes, 31 de mayo de 2013

The Master (2012) - Paul Thomas Anderson

       De esa nueva ola de directores estadounidenses que emergía con la década de los noventa, de entre lo que, año tras año, ésta iba arrastrando y depositando en nuestras orillas, distinguíamos en la arena, sobresaliendo y reflejando de especial modo la luz del sol, los nombres de ciertas jóvenes promesas, a menudo empapadas de un importante recorrido cinéfilo, como las de los abanderados Quentin Tarantino o Paul Thomas Anderson. Al igual que el director de Jackie Brown (1997), el segundo no tardaría en hallar la fama con los largometrajes de Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999), homenajeando al cine de los setenta y ochenta con el primero y mostrando influencias de las películas corales de Robert Altman en el siguiente. Pero sería en el punto de su filmografía donde aparecía Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007), justo después de la interesante Embriagado de amor (Punch-Drunk Love, 2002), donde un cine ya de por sí personal parecía coagular, virando, de igual manera, a senderos de mayor seriedad. Aún así, la brecha estética situada entre The Master y su anterior trabajo evidencia un vertiginoso salto hacia una inesperada y exquisita madurez.



         Con un magnífico guión original, "PTA" nos presenta a dos figuras opuestas, dos polos que parecen personificar cada uno a una de aquellas escisiones que Platón hacía del alma humana en su mito del carro alado. Si Freddie Quell (Joaquin Phoenix), veterano de la Segunda Guerra Mundial, trastornado e impulsivo, bien podría representar al caballo negro, es decir, al alma concupiscible, dominado por sus deseos corporales, Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman), por el otro lado, líder de una organización espiritual que lo acoge con la doble intención de ayudarlo y someterlo, sería el auriga, la parte racional que ha de templar a los bajos instintos. Una simbiosis nacerá entre ambos, pues no sólo el amo complementará al descontrolado seguidor, la necesidad es mutua, como necesarias son ambas divisiones de la personalidad en el hombre. Lo que el mentor obtendrá en tal transacción, se verá materializado, hábilmente, con la existencia de unos brebajes alcohólicos que Freddie le preparará desde el día de su llegada. Ambos actores, especialmente Phoenix, ofrecen una interpretación estelar acompañados, también, por una notable Amy Adams.


       En ningún momento trata el realizador nacido en Studio City de manipular la opinión del espectador en este relato que se inspira en los inicios de la Cienciología; aquí no juzga, tan sólo expone. Y es de forma tan sosegada, cerebral, milimétricamente calculada, esta manera de exponer el constante torrente de ideas y matices al que nos somete, ese comentario de exuberante riqueza acerca de las relaciones de poder o la pérdida de la individualidad, que su mirada no nos recuerda sino a la contención del mismo Lancaster Dodd, del "maestro". No obstante, la sobriedad que mencionamos no es óbice para que, acompañados de la excelente partitura de Jonny Greenwood, miembro de la famosa banda de rock británica Radiohead, los majestuosos fotogramas de este filme rodado en 70 mm. emanen un singular e intrigante aroma, un aroma que nos irá sumergiendo, taciturnos, en el misterio de una de las obras maestras de la presente década.

4 comentarios:

  1. Pues no he visto la nueva cinta del hasta ahora para mi, el cineasta en activo mas sobrevalorado, por lo tanto no he leído tu critica, me pondré a ello para dejarte un comentario apropiado.
    Por lo pronto, un saludo afectuoso y enhorabuena que estas de regreso.
    Saludos, amigo.

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    Respuestas
    1. Bajo mi punto de vista, esta película supera con creces cualquier cosa que Anderson haya hecho antes. Así que sí, creo que haces bien en echarle un ojo y ya nos comentas ;)
      Un abrazo, colega.

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  2. Excelente regreso, amigo. Muy buena tu reseña, en especial la acertada alusión que haces a Platón. Quiero volver a ver "The Master", porque creo que en un segundo visionado me puede gustar aún más de lo que me gustó. No descarto subirle la nota :).


    Un abrazo.

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    1. La verdad es que yo también necesité verla una segunda vez, que, si bien me gustó mucho, me dejó una impresión algo turbia al salir del cine. Es de una densidad a tener en cuenta, en cualquier caso.
      Un saludo, compañero, genial veros a ambos de nuevo por mi espacio ;)

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