sábado, 20 de julio de 2013

Spring Breakers (2012) - Harmony Korine

       Harmony Korine es el apasionado, incombustible joven de diecinueve años que tras conocer a Larry Clark en un parque de skate escribiría para éste el guión de Kids (1995), drama responsable de acabar propulsando la carrera cinematográfica de ambos. Es, asimismo, aquél de excéntricas propuestas, admirador de esa belleza residente en la decadencia y con propensión hacia lo exacerbado que, atravesando lo que su amigo James Franco califica como "una etapa algo descarriada", llegaría al punto de iniciar un proyecto consistente en grabarse a sí mismo recibiendo palizas reales. Así, a grandes rasgos, podría uno describir el alma del cine de Korine, garabatear su impreciso boceto, pues, ante todo, en ella prima eso, un hipnótico e incontenible espíritu adolescente, arrebatador en su unicidad, junto a una lírica con reminiscencias herzogianas, por otro lado, en la que el desenfreno de la locura y el caos no actúan sino como recursos poéticos. Además de esto, y con trazos estelares en Spring Breakers, encontramos una generosa capa de un humor extraño, endiablado al tiempo que tierno, que se esparce bañándolo todo, cubriendo a sus peculiares y carismáticos personajes, decorando el natural fluir de los diálogos, creando estremecedores contrastes entre escena y acompañamiento musical, entre errante voz en off e imagen.


       Son constantes en una filmografía que, paradójicamente, da claras muestras de un incesante ímpetu de renovación. El fondo quieto, mientras las corrientes marítimas sobre él se hallan en movimiento perpetuo, siendo de este modo que se adheriría, a su manera, al movimiento "Dogma 95" con Julien Donkey-Boy (1999) volviendo ahora a virar hacia nuevas rutas. Rutas que parecen seguir el rastro de filmes como Millennium Mambo (Qian xi man po, 2001) y su juventud sumida en una existencia repetitiva que se plasma en forma de ecos narrativos; también la estela de neón, vicio y alucinaciones del Enter the Void (2009) de Gaspar Noé, y, compartiendo a Cliff Martinez en la factura de la banda sonora, a la ensoñación de la música pop y el pulp de Drive (2011). Y es que la película actúa como las mejores canciones de dicho género, ligera en ciertos aspectos, con pegadizas melodías, como bien puede ser la actuación del genial y rocambolesco James Franco, y produciendo un efecto adictivo pocas veces experimentado en el cine.


       A través de mentadas lentes juveniles, nos encontramos a menudo con la poesía de lo aparente, el verso de la impresión volátil y subjetiva preponderando frente a cualquier naturaleza interior del objeto representado, no extrañando, por ello mismo, que frecuentemente sea percibido por una parte del público como estereotipado o plúmbeo y explotativo. En cualquier caso, y volviendo al mar y su fondo, cuando uno nada por esta superficie, por estas vacaciones de primavera, epítome sublimado del desfase, puede, no obstante, zambullirse, sumergirse en esos reflejos irisados y con una mano palpar el barrizal bajo nuestros pies, no el de la fiesta, drogas y sexo, no, el de una cultura y su insípido día a día que, como desquite y balance, sólo nos ofrece volcarnos luego en un despiadado hedonismo.

4 comentarios:

  1. Con este película de Korine, uno queda con esa extraña sensación de haber visto algo tan contradictorio, pero que finalmente uno sabe, que se desliga del género no sólo por el nombre del director sino por la extrañeza misma de la película, Korine rompe moldes, muchas veces a las patadas, pero en este caso funciona....un saludo,http://asaltovisual.blogspot.com/2013/08/spring-breakers-el-hedonismo-de-korine.html

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    1. Pues sí, a mí también me dejó un regusto algo ambivalente, sobre todo la primera vez que la vi; no estaba seguro de cómo encajarla. Pero quizás con el cine de este hombre haya que dejarse llevar y no tratar de interpretar todo buscando segundas intenciones. Algo así como con Lynch.
      Saludos.

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  2. Lo que sí hay que tener en cuenta es el trabajo Benoit Debie, que en lo últimos años, se ha ido ganando un puesto entre los mejores cinematógrafos, y lo más difícil, con un sello propio y que es fácil de identificar, como en los trabajo de Noe,y otros directores, de nuevo un saludo

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    1. Las similitudes son obvias, pero desconocía que el director de fotografía era el mismo de "Enter the Void". Un gran trabajo el suyo sin duda; habrá que seguirlo de cerca.
      Ahora que lo releo, igual no me expresé con claridad en el comentario anterior. Añado que a mí esta película, como todo lo que he visto de Korine a excepción, tal vez, de "Mister Lonely", y a pesar de esa confusión que por momentos me produce, me encanta.
      Otro saludo.

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